{"id":24764,"date":"2025-11-17T03:34:35","date_gmt":"2025-11-16T21:04:35","guid":{"rendered":"https:\/\/politicsrights.com\/?p=24764"},"modified":"2025-11-17T19:56:42","modified_gmt":"2025-11-17T13:26:42","slug":"harvard-admissions-privilege-trump-challenge","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/politicsrights.com\/es\/harvard-admissions-privilege-trump-challenge\/","title":{"rendered":"Admisiones en Harvard, privilegios y el desaf\u00edo de Trump"},"content":{"rendered":"<p>La periodista del New York Times, Anemona Hartocollis, se\u00f1al\u00f3 en su momento que la jueza Allison D. Burroughs, quien presidi\u00f3 el caso de Students for Fair Admissions (SFFA), ten\u00eda v\u00ednculos personales con Harvard: fue rechazada a pesar de que su padre era exalumno y recaudador de fondos encargado por la poderosa maquinaria de donaciones de Harvard de solicitar aportes a exalumnos jud\u00edos. M\u00e1s tarde se convirti\u00f3 en la jueza que defendi\u00f3 las pol\u00edticas de admisi\u00f3n de Harvard. Los medios la presentaron como magn\u00e1nima, pero la historia completa revela la dependencia de Harvard en las preferencias y pr\u00e1cticas opacas.<\/p>\n\n\n\n<p>Burroughs, nombrada por el presidente Obama, no fue una observadora pasiva. Las admisiones en Harvard est\u00e1n determinadas por categor\u00edas conocidas como ALDC\u2014deportistas, legados, la lista de inter\u00e9s del decano y los hijos del personal docente. A estos se suman los estudiantes internacionales que pagan la matr\u00edcula completa, que representan m\u00e1s de una cuarta parte de los admitidos. En conjunto, estos grupos ocupan la mayor\u00eda de los cupos de cada generaci\u00f3n, dejando menos de la mitad para los solicitantes comunes. Harvard describe estas preferencias como \u201ctips\u201d (ventajas), peque\u00f1os beneficios que inclinan el resultado. Su peso acumulado las convierte en decisivas.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La estructura de admisiones<\/h2>\n\n\n\n<p>Los registros judiciales del caso SFFA mostraron que el 43\u202f% de los estudiantes blancos admitidos entre 2014 y 2019 pertenec\u00edan a las categor\u00edas ALDC, y que la mayor\u00eda no habr\u00eda sido aceptada sin ese tipo de preferencia. Los deportistas reclutados eran admitidos a tasas sorprendentes; los aspirantes con estatus de legado o en la lista del decano ten\u00edan probabilidades muy superiores al promedio. En particular, la lista del decano inclu\u00eda a hijos de donantes y de familias bien conectadas. Estos hechos no fueron cuestionados. El debate se centr\u00f3 en si tales pr\u00e1cticas son aceptables en una universidad que afirma encarnar el m\u00e9rito.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote alignleft\"><blockquote><p>La excelencia, la equidad y las oportunidades deben ir de la mano.&nbsp;<\/p><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>En 2019, la jueza Burroughs dictamin\u00f3 que eliminar las ventajas de los ALDC no ofrec\u00eda una alternativa viable a las admisiones conscientes de la raza. Al considerar el asunto fuera del alcance del caso, permiti\u00f3 que las pr\u00e1cticas de Harvard continuaran.<\/p>\n\n\n\n<p>Los cr\u00edticos interpretaron esto como una deferencia hacia un sistema arraigado. M\u00e1s tarde, la Corte Suprema anul\u00f3 las admisiones basadas en la raza, pero la estructura ALDC permaneci\u00f3 intacta. La dependencia de Harvard en las preferencias sobrevivi\u00f3, defendida como parte de su tradici\u00f3n y comunidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Las cifras son contundentes: cuando casi un tercio de la clase proviene de categor\u00edas ALDC y m\u00e1s de una cuarta parte son estudiantes internacionales, queda menos de la mitad de los cupos para los solicitantes sin conexiones. Para muchos, esa realidad contradice el relato de meritocracia que Harvard proyecta al mundo.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Familia y legado<\/h2>\n\n\n\n<p>La propia familia de la jueza Burroughs ilustra el peso de estas din\u00e1micas. Su padre, Warren Herbert Burroughs, se gradu\u00f3 en Harvard y se convirti\u00f3 en un exalumno activo, seg\u00fan inform\u00f3 Hartocollis. Colabor\u00f3 orgullosamente como recaudador de fondos para Harvard, encargado de solicitar donaciones a otros exalumnos jud\u00edos. Su compa\u00f1ero de cuarto, Richard A. Smith, hizo una fortuna en los negocios y don\u00f3 generosamente a Harvard, que m\u00e1s tarde dio su nombre a un edificio central del campus.<\/p>\n\n\n\n<p>El contraste entre Warren y Smith revela los distintos niveles de influencia entre los exalumnos. Aunque Warren era devoto, no ten\u00eda los recursos para ejercer el mismo peso que donantes como Smith. Su compromiso no garantiz\u00f3 la admisi\u00f3n de sus hijos. Los tres fueron rechazados, incluida Allison, la m\u00e1s destacada acad\u00e9micamente. Sin embargo, a\u00f1os m\u00e1s tarde, ella defendi\u00f3 el mismo sistema que hab\u00eda excluido a su familia.<\/p>\n\n\n\n<p>La red de legados demuestra c\u00f3mo la influencia persiste de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n. Las familias con recursos o conexiones ven favorecidos a sus hijos; las dem\u00e1s no. La postura de la jueza en el tribunal reflejaba no distancia, sino un enredo con esta cultura de privilegios.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Prestigio del donante: percepciones y patrimonio<\/h2>\n\n\n\n<p>Richard Smith ejemplificaba a la \u00e9lite donante. Como director de General Cinema Corporation, acumul\u00f3 una gran fortuna y destin\u00f3 gran parte de ella a la filantrop\u00eda. Sus donaciones a Harvard superaron los 100 millones de d\u00f3lares, y su nombre fue honrado en el Smith Campus Center. Expresidentes de Harvard elogiaron su visi\u00f3n y generosidad.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"799\" height=\"600\" src=\"https:\/\/politicsrights.com\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/A-dining-hall-at-Harvard-University-inside-Memorial-Hall.webp\" alt=\"Admissions at A dining hall at Harvard University, inside Memorial Hall.\" class=\"wp-image-24769\" srcset=\"https:\/\/politicsrights.com\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/A-dining-hall-at-Harvard-University-inside-Memorial-Hall.webp 799w, https:\/\/politicsrights.com\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/A-dining-hall-at-Harvard-University-inside-Memorial-Hall-300x225.webp 300w, https:\/\/politicsrights.com\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/A-dining-hall-at-Harvard-University-inside-Memorial-Hall-768x577.webp 768w, https:\/\/politicsrights.com\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/A-dining-hall-at-Harvard-University-inside-Memorial-Hall-16x12.webp 16w\" sizes=\"auto, (max-width: 799px) 100vw, 799px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Un comedor en la Universidad de Harvard, dentro del Memorial Hall. Un comedor en la Universidad de Harvard, dentro del Memorial Hall. Foto de NKCPhoto (CC BY-NC-ND).<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"translation-block\">Esos donativos se celebran como esenciales para las universidades, pero tambi\u00e9n complican la percepci\u00f3n de equidad. Cuando los familiares de los donantes aparecen en las listas de admisi\u00f3n, los observadores vinculan la filantrop\u00eda con el acceso. Los administradores insisten en que no hay intercambio directo, pero el p\u00fablico percibe una frontera difusa. Con el tiempo, esa percepci\u00f3n se convierte en relato: <a href=\"https:\/\/www.harvard.edu\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Harvard<\/a> valora las donaciones tanto como el m\u00e9rito acad\u00e9mico.<\/p>\n\n\n\n<p>Warren Burroughs, en cambio, solicit\u00f3 incansablemente peque\u00f1as contribuciones para su alma mater, pero no ten\u00eda los medios para hacer donaciones transformadoras. Su lealtad era genuina, pero sus hijos no recibieron el mismo trato preferencial. Esta experiencia refuerza la sensaci\u00f3n de que el sistema de Harvard favorece, ante todo, la riqueza.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"translation-block\">A\u00f1os despu\u00e9s, la jueza Burroughs fall\u00f3 a favor de Harvard, presentando las preferencias a exalumnos y el reclutamiento deportivo como decisiones propias de la instituci\u00f3n. Para los cr\u00edticos, <a href=\"https:\/\/politicsrights.com\/es\/harvards-decay-class-culture-privilege\/\" target=\"_self\">eso valid\u00f3 un sistema que recompensa el privilegio.<\/a> La iron\u00eda no pas\u00f3 desapercibida: una jueza afectada personalmente por la exclusividad de Harvard se convirti\u00f3 en su defensora, racionalizando un sistema injusto a nivel individual pero que, en general, favorec\u00eda a su c\u00edrculo cercano de familiares, amigos y colegas. El impacto emocional de estas historias es profundo. Las familias que creen que la lealtad deber\u00eda contar quedan desilusionadas. Mientras tanto, quienes poseen mayores recursos ven a sus hijos bienvenidos. Estas narrativas circulan en las redes de exalumnos, moldeando la percepci\u00f3n de la equidad y el derecho m\u00e1s que los comunicados oficiales.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La cuesti\u00f3n de fondo<\/h2>\n\n\n\n<p>Las pol\u00edticas de admisi\u00f3n de Harvard no pueden separarse de la preocupaci\u00f3n m\u00e1s amplia en Estados Unidos por el privilegio. El sistema ALDC refleja c\u00f3mo las instituciones reproducen las ventajas. Premia la riqueza, las conexiones y la tradici\u00f3n, al tiempo que reduce las oportunidades para quienes vienen de fuera. Los cr\u00edticos sostienen que estas pr\u00e1cticas minan la innovaci\u00f3n y erosionan la confianza.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote alignright\"><blockquote><p>Si Harvard desea preservar su reputaci\u00f3n, debe enfrentar de forma directa el problema de las admisiones.<\/p><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p>Harvard ha dependido durante mucho tiempo de la lealtad de sus exalumnos y de la filantrop\u00eda. Solicita donaciones de forma constante, cultivando v\u00ednculos que sostienen su fondo patrimonial. Se alienta a las familias a considerar las contribuciones como parte del sentido de pertenencia. Pero cuando las admisiones parecen ligadas a la generosidad, crece la sospecha. Desde fuera, no se ve una meritocracia, sino un club privado.<\/p>\n\n\n\n<p>Quienes se benefician suelen prosperar en Harvard, y la universidad cita ese \u00e9xito como prueba de legitimidad. Pero prosperar una vez dentro no borra la desigualdad en el acceso. El sistema funciona bien para quienes logran entrar; la verdadera pregunta es qui\u00e9nes nunca llegan a cruzar la puerta.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El papel de la jueza<\/h2>\n\n\n\n<p>La opini\u00f3n de la jueza Burroughs limit\u00f3 el enfoque legal al tema racial, eludiendo la cuesti\u00f3n de fondo: las preferencias a donantes y legados. Su fallo dej\u00f3 a Harvard en libertad para continuar con sus pr\u00e1cticas tradicionales. Para muchos, no pareci\u00f3 un juicio imparcial, sino una prolongaci\u00f3n de la l\u00f3gica institucional.<\/p>\n\n\n\n<p>La historia familiar lo hace a\u00fan m\u00e1s revelador. Warren cre\u00eda que su servicio merec\u00eda reconocimiento, pero sus hijos fueron rechazados. A\u00f1os despu\u00e9s, la jueza Burroughs respald\u00f3 el mismo sistema que decepcion\u00f3 a su familia. Fuera coincidencia o continuidad, el resultado fue el mismo: los privilegios de Harvard quedaron intactos.<\/p>\n\n\n\n<p>Observadores razonables pueden discrepar sobre el valor del deporte universitario o los v\u00ednculos con exalumnos, pero la magnitud de las admisiones ALDC es innegable. Cuando casi un tercio de una clase proviene de esas categor\u00edas, la equidad del sistema se pone en duda. Para las familias sin acceso, parece que las probabilidades ya est\u00e1n decididas de antemano.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Un s\u00edmbolo m\u00e1s amplio<\/h2>\n\n\n\n<p>El conflicto en torno a Harvard resuena m\u00e1s all\u00e1 de Cambridge. En la pol\u00edtica nacional, Harvard simboliza el elitismo y el privilegio. Cuando Donald Trump critic\u00f3 a universidades como Harvard, apel\u00f3 a una frustraci\u00f3n generalizada. La defensa judicial de las preferencias de admisi\u00f3n se convirti\u00f3 en s\u00edmbolo de si las \u00e9lites seguir\u00e1n estando al margen de toda responsabilidad.<\/p>\n\n\n\n<p>El prestigio de Harvard amplifica el problema. Como forma a futuros presidentes, jueces y l\u00edderes empresariales, su proceso de admisi\u00f3n tiene un peso simb\u00f3lico en la percepci\u00f3n nacional de la justicia. Si incluso Harvard depende tanto de las preferencias y ventajas, \u00bfqu\u00e9 esperanza queda para la meritocracia? Por eso se describe este conflicto como una lucha por el alma de Estados Unidos.<\/p>\n\n\n\n<p>El papel de la jueza Burroughs en la preservaci\u00f3n del modelo de Harvard resalta la conexi\u00f3n entre derecho y privilegio. Su deferencia ante el juicio institucional reflejaba una tradici\u00f3n de moderaci\u00f3n judicial. Pero en una era de escepticismo, esa moderaci\u00f3n se interpreta como complicidad.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El simbolismo de los datos<\/h2>\n\n\n\n<p>Los n\u00fameros cuentan una historia. En los \u00faltimos a\u00f1os, la tasa de admisi\u00f3n en Harvard ha rondado el 4\u20135\u202f%. Pero los deportistas de ciertos deportes disfrutan tasas de aceptaci\u00f3n superiores al 80\u202f%; los legados son admitidos en aproximadamente un tercio. Los estudiantes internacionales que pagan matr\u00edcula completa tambi\u00e9n tienen mejores resultados que el promedio. En conjunto, estas categor\u00edas ocupan gran parte de la clase. Estos datos, revelados durante el juicio del SFFA, confirmaron lo que muchos sospechaban.<\/p>\n\n\n<div style=\"--border-width: 0 0 0 0;--desktop-padding: 30px 30px 30px 30px ;--tablet-padding: 25px 25px 25px 25px ;--mobile-padding: 20px 20px 20px 20px ;\" class=\"gb-wrap gb-cta yes-shadow wp-block-foxiz-elements-cta\"><div class=\"gb-cta-inner\"><div class=\"gb-cta-content\"><div class=\"gb-cta-header\"><h2 class=\"gb-heading\">Conoce los libros de nuestros colaboradores<\/h2><div class=\"cta-description translation-block\">Una cuidada selecci\u00f3n de t\u00edtulos en ciencias sociales y humanidades, presentados por sus autores en las p\u00e1ginas de <em>Politics and Rights Review<\/em>.<\/div><\/div><\/div><div class=\"gb-buttons\"><a href=\"https:\/\/politicsrights.com\/es\/the-book-curator\/\" class=\"cta-btn gb-btn is-btn btn-filled\">Ver la colecci\u00f3n<\/a><\/div><\/div><\/div>\n\n\n<p>Para el p\u00fablico, los datos debilitaban el relato de Harvard sobre un proceso puramente hol\u00edstico. La revisi\u00f3n hol\u00edstica pas\u00f3 a asociarse con un sistema de ponderaci\u00f3n oculto que favorece a categor\u00edas inaccesibles para la mayor\u00eda de los aspirantes. La revelaci\u00f3n tambi\u00e9n aliment\u00f3 el debate sobre si las universidades privadas que reciben fondos p\u00fablicos deber\u00edan estar sujetas a exigencias de transparencia m\u00e1s estrictas. Si la confianza p\u00fablica es un recurso, entonces las instituciones que dependen del privilegio deben rendir cuentas por c\u00f3mo asignan las oportunidades.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Tradici\u00f3n e imagen<\/h2>\n\n\n\n<p>La historia familiar lo hace a\u00fan m\u00e1s revelador. Warren cre\u00eda que su servicio merec\u00eda reconocimiento, pero sus hijos fueron rechazados. A\u00f1os despu\u00e9s, la jueza Burroughs respald\u00f3 el mismo sistema que decepcion\u00f3 a su familia. Fuera coincidencia o continuidad, el resultado fue el mismo: los privilegios de Harvard quedaron intactos.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta tensi\u00f3n no es exclusiva de Harvard. Otras instituciones de \u00e9lite mantienen sistemas similares. Pero Harvard, como la m\u00e1s visible, se convierte en el blanco principal. Sus decisiones marcan el est\u00e1ndar en todo el sector. Cuando se resiste al cambio, otras se sienten autorizadas a hacer lo mismo. Cuando reforma, crea precedentes. Por eso, los debates sobre Harvard se transforman inevitablemente en debates sobre el sistema de educaci\u00f3n superior estadounidense.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Por qu\u00e9 importa a nivel nacional<\/h2>\n\n\n\n<p>El poder simb\u00f3lico de Harvard convierte el problema de las admisiones en algo m\u00e1s amplio que una cuesti\u00f3n de pol\u00edtica educativa. Toca ideales nacionales de equidad y movilidad. Si Harvard representa la oportunidad pero practica la exclusi\u00f3n, la contradicci\u00f3n debilita la confianza en las instituciones. Por eso, figuras pol\u00edticas utilizan a Harvard como s\u00edmbolo de lo que, seg\u00fan ellos, ha salido mal en Estados Unidos.<\/p>\n\n\n\n<p>Para cr\u00edticos como el presidente Trump, Harvard representa una \u00e9lite lejana. Para sus defensores, sigue siendo un faro de excelencia. El conflicto no gira tanto en torno a una universidad, sino al papel de las \u00e9lites en la vida estadounidense. Por eso la batalla legal se transform\u00f3 en una disputa cultural: la gente la vio como una lucha por decidir qu\u00e9 hijos merecen una oportunidad.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Hacia una reforma<\/h2>\n\n\n\n<p>Si Harvard quiere preservar su reputaci\u00f3n, debe enfrentar directamente el problema de las admisiones. Publicar datos detallados, establecer l\u00edmites m\u00e1s claros y reducir la dependencia de las preferencias a legados y donantes demostrar\u00eda buena voluntad. La universidad tiene los recursos para liderar una reforma en lugar de resistirla.<\/p>\n\n\n\n<p>El objetivo no es abolir la tradici\u00f3n, sino equilibrarla. Los v\u00ednculos con exalumnos y el deporte tienen valor, pero no deben eclipsar el m\u00e9rito ni el acceso. Harvard puede honrar su pasado sin permitir que el pasado controle su futuro. El desaf\u00edo es alinear el prestigio con la equidad, garantizando que la universidad l\u00edder del mundo encarne la apertura que exige a los dem\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Conclusi\u00f3n: la equidad como estructura<\/h2>\n\n\n\n<p>La equidad no es ret\u00f3rica, sino dise\u00f1o. Las estructuras de acceso importan tanto como las de excelencia. Harvard ha sobresalido durante mucho tiempo en lo segundo; ha llegado el momento de ocuparse de lo primero. Una universidad que aspira a liderar debe ser transparente sobre c\u00f3mo admite a sus estudiantes y estar dispuesta a corregir cuando el equilibrio se inclina demasiado hacia los privilegiados.<\/p>\n\n\n\n<p>Las historias de Warren Burroughs y Richard Smith, cuyas familias siguen unidas por un lazo duradero, simbolizan la divisi\u00f3n. Uno ofreci\u00f3 lealtad; el otro, su fortuna. Ambos amaban a Harvard, pero los resultados de sus esfuerzos por crear legados multigeneracionales en la universidad fueron muy distintos. Esa diferencia encarna el dilema entre privilegio y acceso. Si Harvard quiere representar los ideales de Estados Unidos, debe asegurarse de que la tradici\u00f3n ampl\u00ede las oportunidades en lugar de limitarlas.<\/p>\n\n\n\n<p>La disputa en torno a Harvard no trata, en el fondo, de una sola instituci\u00f3n, sino de los valores que Estados Unidos proyecta sobre sus s\u00edmbolos m\u00e1s visibles. Excelencia, equidad y oportunidad deben mantenerse unidas. Si Harvard logra alinear su sistema de admisi\u00f3n con esos principios, renovar\u00e1 no solo su propia misi\u00f3n, sino tambi\u00e9n la fe nacional en que la educaci\u00f3n sigue siendo una escalera, no un c\u00edrculo cerrado.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Las opiniones expresadas en este art\u00edculo pertenecen al autor y no reflejan las posturas del journal ni de su equipo editorial. Se publica como parte de nuestro compromiso con el debate abierto y cr\u00edtico.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Structures of access matter as much as structures of excellence. 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