Gobernanza de la IA: Imperativos éticos y democráticos

El rápido desarrollo de la IA despierta debates éticos y democráticos urgentes en diversos sectores.

AI Governance: Participantes en el Retiro Mundial de Gobernanza Tecnológica del Foro Económico Mundial 2022 en San Francisco, del 20 al 23 de junio. Imagen del Foro Económico Mundial.

Adaptado de un artículo académico para una audiencia más amplia, bajo licencia CC BY 4.0

El imperativo ético de la gobernanza de la IA

La Inteligencia Artificial (IA) está transformando el mundo que nos rodea, impactando sectores desde la atención médica hasta la aplicación de la ley. Sus capacidades son impresionantes, pero vienen acompañadas de desafíos éticos complejos que la sociedad ya no puede darse el lujo de ignorar. El Imperativo Ético de la Gobernanza de la IA no es un tema para las generaciones futuras; es una preocupación apremiante que requiere atención inmediata.

A medida que las tecnologías de inteligencia artificial se integran profundamente en el tejido de la sociedad, las preguntas sobre sus implicaciones éticas, legales y sociales son cada vez más urgentes. El Imperativo Ético de la Gobernanza de la IA requiere un enfoque integral que vaya más allá de simplemente regular lo que los desarrolladores de IA pueden o no pueden hacer. Exige una estructura de gobernanza global democrática y justa que aborde tanto los efectos directos como los indirectos de la IA en individuos y comunidades.

Esta gobernanza no solo debe estar preocupada por cómo la IA trata a las personas, sino también por cómo se distribuyen sus beneficios y cargas en la sociedad. No se trata solo de crear sistemas de IA éticos; se trata de crear una sociedad justa y equitativa en la era de la IA. El Imperativo Ético de la Gobernanza de la IA es un llamado a la acción para los formuladores de políticas, tecnólogos y ciudadanos por igual para participar en la creación de un marco de gobernanza tan avanzado y matizado como la tecnología que busca regular.

Democracia y IA: Un enfoque holístico

La conversación en torno a la gobernanza de la IA a menudo se centra en la necesidad de leyes y regulaciones para gestionar esta tecnología en constante evolución. Sin embargo, lo que es igualmente crucial pero menos discutido es la naturaleza democrática de estas leyes. La democracia y la IA deben ir de la mano, y un enfoque holístico de la gobernanza es esencial para lograrlo.

No se trata solo de quién hace las reglas, sino también de cómo y por quién se autorizan a los creadores de reglas.

Un enfoque holístico no se detiene simplemente en la creación de leyes; profundiza en las credenciales democráticas de las instituciones y agentes responsables de implementar estas leyes. Escruta el proceso de toma de decisiones, asegurando que sea inclusivo, justo y transparente. Este enfoque une los valores de la democracia con las realidades de la gobernanza, creando un marco que es tanto ético como efectivo.

Tomemos, por ejemplo, el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) de la Unión Europea. Esto no es solo un conjunto de reglas sobre datos; es un modelo de gobernanza democrática en acción. El RGPD fue legislado por una entidad autorizada, la Unión Europea, asegurando que fue creado a través de un proceso democrático. No solo regula los datos; articula derechos importantes como el derecho contra la toma de decisiones automatizada, el derecho a la portabilidad de datos y el derecho al olvido. Estos derechos no son solo requisitos legales; son valores democráticos traducidos en una gobernanza ejecutable.

Leyes existente y sus limitaciones

Las leyes existentes, como las leyes antidiscriminación y las declaraciones de derechos humanos, proporcionan un marco fundamental para la gobernanza de la IA. Sin embargo, no están diseñadas para abordar los desafíos únicos planteados por la tecnología de la IA. Esta brecha en el panorama legal ha llevado a la propuesta de leyes específicas dirigidas a la gobernanza de la IA. Por ejemplo, en Estados Unidos, los senadores han presentado proyectos de ley que requerirían que las agencias de aplicación de la ley obtengan órdenes judiciales antes de acceder a datos personales de empresas centradas en la IA.

Si bien estas leyes generales sirven como punto de partida, tienen sus limitaciones. Un ejemplo es el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) de la Unión Europea. A pesar de su gran impacto en la gestión de datos digitales, ha sido criticado por su ambigüedad. Una de las principales críticas es que no proporciona un claro 'derecho a la explicación' para las decisiones automatizadas. Esto crea una zona gris en la comprensión de cómo se pueden explicar o impugnar las decisiones tomadas por algoritmos de IA.

Las limitaciones de las leyes existentes resaltan la necesidad de una legislación más específica centrada en la IA. Estas leyes no solo llenarían las lagunas existentes, sino que también proporcionarían un marco más sólido para la gobernanza ética y democrática de la tecnología de la IA.

Las credenciales democráticas de las entidades mandatadas

En el ámbito de la gobernanza de la IA, la legitimidad democrática de las entidades encargadas de la formulación de políticas es un factor crucial. Estas entidades pueden clasificarse ampliamente en dos tipos: aquellas con poder delegado por organismos autorizados y aquellas sin tal delegación. La distinción es esencial para evaluar las credenciales democráticas de las estructuras de gobernanza de la IA.

Si un algoritmo de IA entrenado en datos históricos de empleo perpetúa sesgos de género, no solo falla en la prueba de la justicia procesal, sino que también exacerba las desigualdades sociales existentes.

Tomemos, por ejemplo, las Directrices Éticas de la Unión Europea para la IA Confiable. Estas directrices fueron formuladas por un Grupo de Expertos de Alto Nivel independiente. Sin embargo, sus recomendaciones obtuvieron legitimidad democrática cuando fueron respaldadas por la Unión Europea. Este proceso establece un vínculo justificatorio entre las entidades autorizadas, como la UE, y las entidades mandatadas, como el Grupo de Expertos de Alto Nivel.

Este ejemplo subraya la importancia de asegurar que las entidades mandatadas involucradas en la gobernanza de la IA tengan credenciales democráticas. No se trata solo de quién hace las reglas, sino también de cómo y por quién se autorizan a los creadores de reglas.

Justicia y equidad en la gobernanza de la IA

El discurso sobre la gobernanza de la IA a menudo se centra en la equidad procesal, como algoritmos imparciales. Sin embargo, la justicia en este contexto es un concepto más amplio que también abarca la distribución de beneficios y cargas. No se trata solo de cómo se toman las decisiones, sino también de quién cosecha las recompensas y quién soporta los riesgos.

Por ejemplo, las ganancias de las tecnologías de IA suelen ir principalmente a un pequeño grupo de desarrolladores e inversores. Mientras tanto, la sociedad en general a menudo soporta la mayor parte de los riesgos y externalidades negativas, como la pérdida de empleos debido a la automatización o preocupaciones sobre la privacidad de los datos. Esta distribución desigual nos lleva a adentrarnos en teorías de la justicia distributiva.

La pregunta no es solo si la IA se está implementando de manera justa, sino también si sus beneficios y cargas se están compartiendo de manera equitativa. Este doble enfoque en la justicia procesal y distributiva es esencial para una comprensión completa de la justicia en la gobernanza de la IA.

Justicia procesal y distributiva

El sesgo algorítmico es un problema urgente que subraya la necesidad de un enfoque dual de la justicia en la gobernanza de la IA. La justicia procesal tiene como objetivo garantizar que los procesos de toma de decisiones sean justos e imparciales. Sin embargo, esta es solo una parte de la ecuación. La justicia distributiva, por otro lado, se centra en la asignación equitativa de los beneficios y las cargas que resultan de estas decisiones.

Es crucial adoptar un enfoque holístico que tenga en cuenta tanto la justicia procesal como la justicia distributiva, garantizando que los beneficios y las cargas de la IA se compartan equitativamente en la sociedad.

Por ejemplo, si un algoritmo de IA entrenado en datos históricos de empleo perpetúa sesgos de género, no solo falla en la prueba de la justicia procesal, sino que también exacerba las desigualdades sociales existentes. Esto requiere una perspectiva más amplia que incluya tanto la justicia procesal como la justicia distributiva.

In essence, achieving justice in AI governance is not just about making unbiased decisions; it’s also about ensuring that the outcomes of those decisions are equitably distributed. This comprehensive approach is crucial for addressing the multifaceted challenges posed by AI.

El impacto de la IA en las instituciones existentes

La influencia de la IA no se limita a los avances tecnológicos; también permea las estructuras económicas, legales y políticas existentes. Una área significativa de preocupación es el potencial estrés que la automatización impulsada por la IA podría ejercer sobre las instituciones centrales del estado de bienestar. A medida que la automatización reemplace el trabajo humano, la base imponible que financia los programas de bienestar podría disminuir, lo que requeriría una revisión integral de cómo se financian estas instituciones.

Se han propuesto soluciones como el ingreso básico universal para abordar este problema. Si bien son prometedoras, tales propuestas también plantean preguntas críticas sobre cómo generar los recursos necesarios en un mundo cada vez más impulsado por la IA. El desafío no es solo regular la IA, sino repensar y posiblemente reinventar una amplia gama de instituciones existentes para adaptarse al nuevo panorama tecnológico. Esto subraya la necesidad de un enfoque integral para la gobernanza de la IA que vaya más allá de la mera regulación e incluya una amplia gama de reformas políticas, económicas y legales.

Reformas institucionales para una gobernanza justa de la IA: Un cambio radical de patentes a premios

La actual gobernanza de la IA a menudo se basa en un sistema de patentes que otorga monopolios temporales a los innovadores. Si bien este enfoque incentiva la investigación y el desarrollo, también concentra beneficios y poder de toma de decisiones en manos de unos pocos.

Para democratizar los beneficios de la IA y garantizar una gobernanza justa, vale la pena considerar una reforma institucional radical: reemplazar el sistema de patentes por un sistema de premios. Bajo este modelo alternativo, un fondo público otorgaría premios a los innovadores por alcanzar hitos tecnológicos específicos.

Estos premios cubrirían los costos de desarrollo, eliminando así la necesidad de patentes monopolísticas. Este cambio no solo democratizaría el acceso a las innovaciones de IA, sino que también permitiría una mayor participación pública en la dirección de la investigación y el desarrollo de la IA.

Al hacerlo, aborda el imperativo ético de asegurar que los beneficios y las cargas de la IA se distribuyan de manera justa. Este sistema basado en premios podría servir como piedra angular de un marco de gobernanza de la IA más justo y democrático, cumpliendo con los objetivos éticos y sociales clave. Ofrece una solución tangible al complejo problema de la equidad en la IA, alineándose con los objetivos más amplios de la justicia y la gobernanza democrática.

Conclusiones: La urgencia de una gobernanza integral de la IA

La rápida integración de la Inteligencia Artificial en diversos sectores subraya la necesidad urgente de un marco de gobernanza integral. Tal marco no debe limitarse a la creación de leyes y regulaciones, sino que también debe examinar la legitimidad democrática de las instituciones y agentes responsables de su implementación. Es crucial adoptar un enfoque holístico que considere tanto la justicia procesal como la justicia distributiva, garantizando que los beneficios y las cargas de la IA se compartan equitativamente en la sociedad.

Además, la gobernanza de la IA no puede ser un esfuerzo aislado. Requiere una revisión exhaustiva y, si es necesario, una reforma de las instituciones económicas, legales y políticas existentes. Esto es esencial para asegurarse de que estén preparadas para manejar el impacto transformador de la IA en la sociedad. En resumen, el imperativo ético de la gobernanza de la IA exige un enfoque multifacético que sea democrático, justo e inclusivo. Solo así podemos esperar navegar por el complejo panorama ético que presenta la IA, cumpliendo la promesa de la tecnología como una fuerza para el bien colectivo.De plus, la gouvernance de l'IA ne peut pas être une entreprise isolée. Elle nécessite un examen approfondi et, si nécessaire, une réforme des institutions économiques, juridiques et politiques existantes. Ceci est essentiel pour s'assurer qu'elles sont prêtes à gérer l'impact transformateur de l'IA sur la société. En résumé, l'impératif éthique de la gouvernance de l'IA appelle à une approche multifacette qui soit démocratique, juste et inclusive. Ce n'est qu'alors que nous pouvons espérer naviguer dans le paysage éthique complexe que présente l'IA, en réalisant la promesse de la technologie comme une force pour le bien collectif.

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